Alberto – rey de los belgas
Alberto es el rey de los belgas y nosotros, habitantes de Congo belga, estamos bajo su autoridad. Está encima de todos los que están bajo su autoridad. El rey Alberto nació en Bruselas el 8 de abril de 1885. A la muerte de su tío Leopoldo II, asumió el poder porque Leopoldo II no había dejado hijo. El padre de Alberto es Felipe, Conde de Flandes, el hermano menor de Leopoldo II. Alberto fue entronizado el 23 de diciembre de 1909. Se había casado el 2 de octubre de 1900. Su esposa se llama Elisabeth Valérie de Bavière. De su unión, han tenido tres hijos. El príncipe Leopoldo nació en Bruselas el 3 de noviembre de 1901; el príncipe Charles en Bruselas el 10 de octubre de 1903; y la princesa Marie-José en Ostende el 4 de agosto de 1906. El príncipe Leopoldo vino a Congo en 1925. Era todavía joven. Durante su juventud, Alberto se había consagrado a los estudios a fin de prepararse para sus responsabilidades futuras de jefe. Había estado en la escuela de guerra y había acabado la carrera con un éxito brillante. Desde entonces, emprendió recorridos por los países de Europa y de América para darse cuenta de lo que pasa allí. Y en 1909, viajó a Congo.
Desde su acceso al poder hasta 1914, Alberto no conoció grandes dificultades, y por eso, llevó a cabo muchos buenos proyectos de trabajos de toda índole, los conocimientos y la harmonización de muchos asuntos que constituyen el orgullo de Bélgica sólo se incrementaron y todo el mundo se dedicó a la búsqueda de los conocimientos y de la paz para todos los hombres. Pero desde 1914, la Gran Guerra surgió en Europa, y desde agoste de 1914 hasta octubre de 1918 los belgas conocieron grandes dificultades. En agosto de 1914 el emperador de Alemania quería enviar una expedición militar a Francia, pero deseaba que Alberto facilitara a sus soldados el pasaje en Bruselas para llegar rápidamente a Francia. En vista de esto, Alberto reunió a su Estado Mayor y juntos pensaron en el día en que los países de Europa habían coincidido en que los militares en guerra no puedan pasar por Bélgica para atacar otros países. De esta manera, Alberto y su Estado Mayor respondieron por unanimidad: “No, no; no podemos permitirles el pasaje en nombre de ese pacto. No queremos eso ya que es malo. Si el emperador de Alemania envía a sus soldados, vamos a librarles la guerra.” Es así como Bélgica conoció la guerra. Los soldados alemanes ocupaban todo el territorio belga excepto una parte. Durante aquella guerra, Alberto combatió al lado de sus soldados. Había aprendido las técnicas de la guerra en la escuela y las dominaba bien. No se separó de sus soldados durante la guerra sino que siempre estuvo con ellos como caudillo. Los soldados alemanes se marcharon de Bélgica después de la guerra, y Alberto volvió a Bruselas con alegría. Desde entonces, Alberto siguió cumpliendo otras bellas realizaciones que han constituido su renombre a través de toda Europa y de todos los continentes. Alberto era muy apreciado por sus administrados. Era fuerte, cortés y complaciente, y pensaba en todos los que estaban bajo su poder. Así, le apreciamos en Congo y guardamos sus realizaciones ya que nosotros somos sus administrados y él es nuestro rey.
“Por mí reinan los reyes” Proverbios 8,15. El rey dirige bien nuestro país por los juicios que pronuncia.
Proverbios 29, 14. “Del rey que juzga con verdad a los pobres, el trono será firme para siempre.”
Elisabeth – reina de los belgas
Elisabeth nació el 25 de julio de 1878, su padre es Charles, Conde de Bavière. Su esposo es Alberto, el rey de los belgas. Los dos tienen mucho poder en Bélgica y Congo belga es su país. Elisabeth tiene tres hijos: dos chicos y una chica. Sus nombres son: Leopoldo, Charles y Marie-José.
Elisabeth es generosa y caritativa para con la gente.
Un escultor célebre belga con el apellido Laermans era muy apreciado por Elisabeth. Un día a Laermans le dolían los ojos y estaba a punto de perder la vista. Elisabeth sentía compasión por él y le ayudó personalmente. Otro día, se encontró con una mujer llorando en el camino, se paró para preguntarle el porqué de su llanto. La mujer respondió: “Estoy necesitada porque mi esposo está enfermo y estamos desprovistos de dinero; nuestro acreedor querría poner un término a nuestro contrato después de no haber pagado el alquiler y todavía no hemos encontrado otro.” Elisabeth se fue con ella hasta la casa, y pagó todos los gastos al arrendador y la mujer salió calmada. Siempre había puesto ejemplos caritativos. Los belgas dicen que es su madre y la aprecian mucho.
Durante la guerra, estuvo al lado de su esposo para atender a los soldados heridos; siempre pensaba en ellos y los ayudaba en cualquier momento. Otra manera de apoyar a los soldados fue el aprovisionamiento de los alimentos y de los fármacos.
Después de la guerra, Elisabeth se fue a ayudar a las ciudades dañadas y desbloqueó mucho dinero con objeto de encontrar casas para ellos que ya no tenían una.
Otra cosa que ella prefiere es volar en lo alto en la máquina de volar llamada avión y no tiene miedo. Cuando viaja de Bélgica a Inglaterra, no utiliza los medios de transporte terrestres sino que va en avión.
Elisabeth no ignora los problemas de Congo belga.
Hace poco, una enseñante de Congo se encontró con ella en su domicilio en Bélgica, y le entregó los trajes confeccionados por niños congoleños, luego Elisabeth aceptó esos trajes y le agradeció; conversó con esa enseñante. La ciudad en la que vive esa mujer es Talemba. Elisabeth todavía es viva y fuerte, hace muchas realizaciones y viajes con alegría; es muy honrada.
“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” “Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba.” Proverbios 31,10,28
|