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Representaciones del nacionalismo en manuales escolares mexicanos: 1889-1940
Dra. Luz Elena Galván Lafarga. (CIESAS)
Dra. Lucía Martínez Moctezuma (UAEM
 

Introducción:

En los manuales escolares mexicanos encontramos que el nacionalismo se construye con diversos elementos que dan identidad y que se transmiten a través de una serie de textos, grabados, fotografías e imágenes, donde predominan el episodio, la anécdota y la biografía de héroes que se representan en las diferentes etapas de la historia de México: el mundo prehispánico, el movimiento de independencia con la Virgen de Guadalupe y sus héroes, así como la bandera mexicana, la defensa del país frente a las invasiones extranjeras y sus influencias ideológicas. Finalmente se puede mencionar la Revolución Mexicana de 1910, que trajo nuevos protagonistas, y la década de 1930.

Con el fin de dar una explicación a estas representaciones, hemos planteado una periodización que va de 1889, fecha del Primer Congreso de Instrucción Pública, hasta 1910, año que marca la caída del régimen porfirista y el inicio del movimiento revolucionario. A este primer periodo le sigue otro que podemos llamar de transición, debido a que circulan, sobre todo, reediciones de textos escritos a finales del siglo XIX en el cuál persisten la mayor parte de los elementos antes mencionados. De aquí, que no sea sino hasta 1934, con el inicio de un nuevo proyecto educativo, la educación socialista, que encontramos nuevos elementos que se agregan a la noción de nacionalismo. Estos tres periodos se enriquecen con elementos relacionados con la naturaleza y sus riquezas, como por el paisaje mexicano.

El mundo prehispánico:

Entre los elementos que están presentes en la construcción del nacionalismo mexicano se pueden mencionar pirámides (Tapia, p. 214, Sierra, p. 18-19), reyes (Torres, p.18, 35, Castro, p.62), dioses (Zárate p.54, torres p.20-21), así como representaciones de la Piedra del Sol o Calendario Azteca (Zárate p. 71) y de la fundación de Tenochtitlan (Zárate p. 42) que dio origen al escudo nacional presente en la bandera mexicana. Esta última imagen la encontramos, no sólo en los libros de historia de Julio Zárate, Gregorio Torres Quintero y Justo Sierra, sino también en los de lectura de Abraham Castellanos (1908) y de Lucio Tapia (1920) en donde el autor aborda la lección sobre desagüe del Valle de México iniciado a finales del siglo XIX, la cual utiliza para remontarse hasta el siglo XVI, mostrando los primeros intentos de la ciudad para defenderse de las inundaciones, lo que le lleva a relatar la fundación de México Tenochtitlan.

Movimiento de independencia (1810):

Otro momento importante lo marca el movimiento de independencia como el acto fundacional de la nación mexicana, en donde nos encontramos con determinados héroes como: Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos, una heroína: Doña Josefa Ortiz de Domínguez, “La Corregidora”. (Tapia p. 194-195) y el Pípila. Tanto a Hidalgo, como a Morelos y a “La Corregidora”, se les recuerda por medio de diversos cantos patrióticos.1 Es interesante hacer notar cómo algunas de estas representaciones permanecen siempre igual como en el caso de “La Corregidora”, quien incluso también aparece en los libros de lectura, como en el de Luis de la Brena (1906) en donde se dice que “Doña Josefa era una dama distinguida por sus virtudes y civismo”. (p.68), otras en cambio, sí se modifican ya sea debido a que el pintor de historia las imaginó con cierto movimiento, o bien por cambios relacionados con la edad.

Entre las segundas, se pueden mencionar las de Hidalgo, quien en ocasiones aparece como un hombre mayor, serio y sin movimiento (Zárate, 139), o bien con un Hidalgo que tiene movimiento, ya que se desplaza hacia otras posturas corporales. (Torres, 164) Se trata de un Hidalgo combativo que guía a un grupo de hombres dispuestos a pelear. Aquí el pintor de historia le impone otra lectura por medio del lenguaje de signos, al darle movimiento a la cara y al imprimirle una gran fortaleza al cuerpo. En esta pintura de historia se reconstruye el discurso ideológico, debido a que está narrando el inicio del movimiento de independencia. Otra, representa a Hidalgo en una habitación donde se encuentra un cuadro de la Virgen de Guadalupe. Esta imagen aparece tanto en los libros de Torres Quintero de 1935 (p.160), 1939 y 1950, como en el de Jorge Castro de 1939. En ella se aprecia a Hidalgo de cuerpo entero, tal como lo imaginara Tiburcio Sánchez de la Barquera, quien fuera el pintor de historia en 1875. Es importante hacer notar que la imagen de la Virgen de Guadalupe tan sólo la encontramos en estos libros y en la portada del de Julio Zárate de 1896.

Sobre la imagen de un héroe del pueblo: el Pípila, existen dos posiciones. La de Torres Quintero y Cadena, en donde aparece como un joven minero cuyo cuerpo cambia de posición. En el primero, se arrastra y, en el segundo, se agacha. En ambos lleva una lápida amarrada a su espalda y una antorcha con la que prende fuego a la puerta de la Alhóndiga. En el de Torres Quintero se aprecia el movimiento de su cuerpo, se sostiene en sus rodillas y en una mano. (p. 167) En este libro las imágenes se separan: en una se muestra al héroe y, en la otra al edificio. En el segundo, en una sola imagen se muestran ambas representaciones. (Cadena, p. 94). La segunda, la encontramos en el de Castro, en donde se le otorga más importancia al espacio que al héroe. (p. 145).

A la muerte de Hidalgo, lo sustituye otro sacerdote: Morelos. Su imagen se representa de dos formas: como en la imagen del libro de Torres Quintero (p.182) en donde: aparece un hombre mayor de complexión robusta, de perfil, con arrugas que nos hablan del paso del tiempo, o como en los de Zárate (p.151) y Cadena, en donde la pintura nos habla de un hombre joven, sin arrugas, la cual podría acercarse más a la realidad, ya que al continuar con el movimiento tenía 46 años, por lo que no era un hombre mayor.

México independiente (1821):

Las primeras representaciones de la bandera mexicana, las encontramos en el México Independiente, a partir de 1821, con la entrada del llamado ejército trigarante. (Cadena, 108). También los libros de lectura destacan la importancia de la bandera, ya sea por medio de su imagen (Tapia, p.7), o bien por medio de algún poema, como en el libro de escritura y lectura de Torres Quintero. (Torres, 1921, p.48).

Este periodo se distingue por la defensa del país frente a las invasiones extranjeras, destacando en los manuales escolares la defensa de Chapultepec por los cadetes del Colegio Militar (Torres, p. 263), así como la batalla del 5 de mayo en Puebla en contra de los franceses (Cadena, p.146), y el fusilamiento de Maximiliano en el Cerro de las Campanas en Querétaro, con lo cual se inicia una nueva época dentro de nuestra historia, ya que la nación mexicana surge de estas dos agresiones extranjeras. Un ausente en este periodo independiente es el Himno Nacional, ya que no aparece en los manuales revisados.

Así mismo, aparecen otros actores como los llamados “Niños Héroes” (Zárate, p. 213) y Benito Juárez (Castro, p. 207). En cuanto a los primeros, su representación desde el libro de Julio Zárate en 1896 y el de Justo Sierra en 1922, hasta los de Longinos Cadena en sus versiones de 1926 y 1937 así como en el de Torres Quintero de 1935, siempre es la misma: los rostros de 6 niños/jóvenes en óvalos entre ramas de laurel y en derredor de una bandera. En el libro de Longinos Cadena se dice que “murieron por la patria en lucha con los yankees” (p.128), y en el de Jorge Castro de 1939, aun cuando no aparece la imagen se dice que estos “niños de 13 a 18 años, esforzados y heroicos lucharon como hombres, defendiendo su escuela y su patria” y continúa diciendo que “el sacrificio de los héroes-niños habla de su honor nacional y patriotismo”. (p.197). Así mismo, en los Cantos Patrióticos de Andrés Ortega de 1907, se incluye una poesía de Amado Nervo a “Los niños héroes de Chapultepec” (p.93)2 .y también en libros de lectura, como en el de Abraham Castellanos de 19083 se habla de los niños héroes como los “defensores de la integridad de la Patria” y termina diciendo: “Eterna bendición para el que sucumba empuñando la bandera tricolor” (p.152-153).

Con la representación de Juárez sucede algo parecido a la de los Niños Héroes, ya que su imagen siempre es la misma desde el libro de Zárate de 1896 y el de Sierra de 1922, pasando por las dos ediciones de Cadena (1926 y 1937), el de Torres Quintero de 1935 y, finalmente el que aquí se mostró de Castro de 1939. Se trata de un héroe liberal a quien también se le dedica un canto patriótico4 y de quien se dice que era un “indio zapoteco que tenía una energía indomable, fue él quien salvó a la República del Imperio, por su constante, abnegada y heroica resistencia” (Castro, 1939:233). En los libros de lectura también se habla de este héroe, como en el de Abraham Castellanos (1908) quien titula a su libro: Benito. Segundo libro de lectura mecánica.

Influencias ideológicas extranjeras en los manuales escolares mexicanos:

Es importante recordar que durante este período, el régimen del General Porfirio Díaz (1876-1910) va adoptar como modelo de desarrollo el francés, fundado en una nación moderna, cosmopolita y urbana. En lo que respecta a la escuela, se discute la pertinencia de limitar el uso de la memoria y dar prioridad al aprendizaje estimulado por la observación. De esta manera se acoge como programa de estudio el francés en el que los alumnos mexicanos aprenden nuevos saberes como las lecciones de cosas, el dibujo, el canto, la gimnasia y el trabajo manual. Un ejemplo de esta influencia extranjera en los libros de texto se encuentra en las adaptaciones que se hicieron a los libros de lectura y a los de historia como los de Lucio Tapia (1907) y Justo Sierra (1905), traducciones del francés que no fueron fiel reflejo de las obras originales sino que, de manera general, lograron captar un modelo de lectura adaptándolo a la realidad del lector mexicano.

El Viaje a través de México por dos niños huérfanos, escrito por Lucio Tapia, publicado por primera vez en 1907 y cuya décima edición apareció veinte años después, siguió un modelo de lectura que había sido probado por varias generaciones de lectores franceses. La Tour de la France par deux enfants, publicado por la Editorial Belin en 1877 y con 103 reimpresiones, sirvió a Tapia para escribir un curso de lectura corriente que abordaba diversos temas sistematizados bajo un solo argumento: el conocimiento de la Patria mexicana. Por ello los editores de la Casa Herrero Hermanos y el escritor sustituyeron diferentes pasajes de la historia francesa y las biografías de los grandes hombres de la Lorena, Burgoña y Versalles, por otro espacio donde jugaron un papel importante los sitios y los héroes mexicanos. En este libro la aventura inicia en el año mítico de 1847 cuando México pierde la mitad de su territorio, y aparecen los héroes mexicanos cuando los pequeños viajeros recorren el Estado de Querétaro, cuna de la declaración de Independencia en 1810. De esta manera se abordan las biografías de Josefa Ortiz de Domínguez y su esposo Miguel Domínguez, de Ignacio Allende, Juan Aldama y Miguel Hidalgo.

Por su parte Justo Sierra sigue el modelo de lectura propuesto durante la Exposición Universal de París de 1889, por Ernest Lavisse en sus libros Récits et entretiens familiers sur l’histoire de France jusqu’en 1328 y L’année préparatoire d’histoire de France. Sierra sustituye las biografías de Napoleón y Juana de Arco por una serie de héroes nacionales a través de los cuales busca despertar sentimientos de unión, de cohesión y de solidaridad entre los mexicanos.

Movimiento revolucionario (1910):

Dentro del periodo revisado, pocos son los manuales que llegan hasta el movimiento revolucionario. Entre los que lo abarcan mencionan nuevos héroes, como en el caso de Francisco I Madero (Castro, p.243), a quien el autor menciona como “un apóstol” y como un hombre “inteligente, ilustrado, de alma grande y valor resuelto”, quien fuera asesinado por el “traidor” de Victoriano Huerta en 1913 (pp. 246-.247). Por ello, Castro menciona a otro héroe: Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, quien proclamó el Plan de Guadalupe en 1913 para lanzar del poder a Huerta. Así mismo, menciona a Álvaro Obregón y Francisco Villa quienes se levantaron en el norte y a Emiliano Zapata quien era seguido, en la región del Sur, por “multitudes de campesinos que ansiaban tierras, porque ya estaban cansados de ser esclavos de los hacendados del Estado de Morelos”. (p.247). Sin embargo, en ese momento, no se les da la categoría de héroe ni a Villa, ni a Zapata.

La década de 1930:

En esta década se inscribe la educación socialista (1934-1940), la cual introdujo una nueva ideología en la mayoría de los manuales escolares. Al lado de esta ideología se encuentran diversos elementos que también construyen el nacionalismo mexicano. Algunos se identifican con nuevos héroes como Emiliano Zapata (SEP, p.67) a quien se le considera como el “caudillo del agrarismo” y de quien se dice que cayò “traicionado pero no vencido”. (p. 67). Al “caudillo suriano” (p.69) ya no se le recuerda con un canto patriótico, sino con un corrido. (SEP, pp. 68-69). Asimismo en estos manuales reaparecen viejos héroes, entre los que se privilegia la figura de Morelos sobre la de Hidalgo, al considerarlo como “precursor en la lucha de la igualdad social”, y como el representante de “oprimidos y explotados” (Castro, portada y p. 130 y 131). Por su parte la SEP propone en su manual escolar de lectura que la biografía de Morelos (p.56-57) la conozcan las “masas trabajadoras del país”, por haber puesto los “cimientos del obrerismo y del agrarismo contemporáneos” y por haber declarado que “era urgente el aumento de jornales a los trabajadores para que pudiesen vivir como hombres y no como bestias” (p.57).No hay que olvidar que Morelos es el primero en hablar de una nación, al proclamar, en 1813, los “Sentimientos de una nación”.

En esta década también aparece un nuevo actor: el indígena vivo, no el indígena muerto del mundo prehispánico. (SEP, p. 76-77) En el manual de lectura para segundo grado de la SEP se reproduce un fragmento de un discurso del Presidente Lázaro Cárdenas en donde se alude a los internados rurales que sustituían a los internados indígenas. La finalidad de este cambio se debía a la necesidad de no excluir a los indígenas y de darles las mismas oportunidades que a los mestizos en cuanto a educación y alimentación. (p.76-77) Es interesante hacer notar cómo en este manual las imágenes se modifican, tanto la del indígena, como las de Zapata y Morelos, debido a que el pintor de historia cambia, ahora tiene una nueva ideología que plasma en estos dibujos.

Elementos que permanecen en el tiempo:

Estos elementos se relacionan con la naturaleza y el paisaje mexicano. En libros de geografía como el de Daniel Delgadillo, y en los de lectura, como en el de Abraham Castellanos y Lucio Tapia, se distinguen el maíz (Tapia, 257) como el elemento que ha nutrido y ha dado vida a los mexicanos desde el periodo prehispánico; los magueyes (Tapia, 290) como el cactus de donde los antiguos mexicanos obtenían la miel; y el Popocatépetl y el Ixtlaccihuatl (Tapia, 286-287) que representan al padre y a la madre que han cuidado a su pueblo a través del tiempo. Montañas, ríos, llanuras, costas, cordilleras, valles, al lado de su riqueza minera, como la plata, distinguen a la nación mexicana de las que la rodean. De todo esto dan cuenta los libros de geografía. De aquí que Daniel Delgadillo afirmara en 1923 que “México ha sido hasta hoy el país de la plata”. (p.40)

Un último elemento que permanece en estos manuales desde 1821 hasta la década de 1930 es la bandera (SEP, p.86) como el “símbolo de una nación” y como el “aliento de un pueblo que se esfuerza por lograr su hegemonía política y económica” (p. 87)

Algunas reflexiones:

A partir de 1889, los libros de texto mexicanos serán el resultado de los acuerdos tomados por un grupo de intelectuales que se encargan de diseñar una visión homogénea del País. En algunos casos, influidos por otros modelos de lectura, como el francés, adaptan los contenidos a la realidad del lector mexicano recuperando las hazañas de los héroes como forjadores de la nación. Diversos elementos que dan identidad a los escolares mexicanos - el suelo, las costumbres, la riqueza natural y una serie de símbolos- son los temas que sirven como eje en la transmisión de lo que representa la Patria Mexicana.

Los manuales estarán llenos de biografías, poemas, leyendas, cantos, que sirven para despertar sentimientos de unión y de cohesión encaminados a fortalecer la solidaridad nacional. Así tenemos, por un lado, la imagen de Quetzalcoatl como el dios-héroe civilizador de toltecas y aztecas y, por otro, la de la Virgen de Guadalupe como imagen de la madre Tonatzin, ambas representaciones forman parte de lo que será la nación mexicana.5 En el plano material, la iconografía aumenta en cantidad y en calidad; el color aparece después de la década de los 30 pero no modifica el sentido de las representaciones sobre la nación. En este aspecto es importante señalar el papel que juegan las casas editoriales (Bouret, Herrero, Hachette, Botas, Águilas entre otras), encargadas de reproducir las mismas imágenes de los héroes y sus hazañas, en los manuales de historia, geografía, lectura.

Cada período de la historia de México elige a sus héroes, que son recuperados o ignorados por las diferentes etapas de la edición escolar. Es curioso encontrar ejemplos como los del presidente Porfirio Díaz quien es investido como héroe nacional a finales del siglo XIX, compartiendo el panteón escolar con Hidalgo y Morelos, desapareciendo de éste pocos años después; o el de Josefa Ortiz de Domínguez, la única heroína de la historia de México.

Con la creación de la Secretaría de Educación Pública en 1921, se privilegia el espacio rural sobre el urbano, sin embargo no existen grandes cambios en el contenido de los manuales escolares debido a que muchos de ellos, escritos a finales del siglo XIX, siguieron circulando en las escuelas mexicanas hasta 1934, año en que se concreta el proyecto socialista donde los trabajadores del campo y los obreros comienzan a ser protagonistas de la historia.

Una última mutación aparece en 1960 cuando la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos elabora una serie completa para los alumnos de las escuelas primarias de todo el País en donde sobrevive gran parte de la iconografía sobre los héroes y sus hazañas, así como una serie de elementos integradores como el himno nacional y la bandera mexicana, pero también una noción diferente de la naturaleza y la riqueza mexicana como el petróleo, en la cual el lector, por fin, podrá intervenir.

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